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Matematicas


Jugar a las matemáticas

 

Cada vez es más frecuente que profesores, alumnos y padres recurran a las nuevas herramientas digitales para mejorar el aprendizaje de las matemáticas

Jugar a las matemáticas

LAURA MORENO IRAOLA

La calculadora no es la única herramienta que se utiliza para aprender matemáticas.

Las matemáticas siguen siendo una de las asignaturas que más rechazo generan dentro del alumnado. Frente a ello, las nuevas herramientas tecnológicas pueden convertirse en importantes aliadas a la hora de enseñar y aprender. “Durante siglos, en el aula de matemáticas solo se ha usado lápiz, papel, regla, escuadra, transportador y compás. En la actualidad, se incorporan calculadoras y recursos informáticos”, comenta Cecilia R. Crespo, miembro del Instituto Nacional Superior del Profesorado Técnico de la Universidad Tecnológica Nacional (Argentina).

Las posibilidades van mucho más allá de calcular logaritmos y funciones trigonométricas con la calculadora. “Ahora se pueden programar y hacer matemáticas con un teléfono, sin conocimientos avanzados de programación”, opina el austriaco Markus Hohenwarter, matemático, profesor en la Universidad de Johannes Kepler de Linz (Austria) y creador del software libre GeoGebra, que sirve de apoyo a profesores y alumnos gracias a su capacidad de ilustrar con imágenes la geometría, el álgebra, la estadística y el cálculo. “En matemáticas se trata con objetos abstractos, que no existen en el mundo real, y que pueden ser difíciles de entender”, comenta. “Por ejemplo, comprender qué es una función puede ser complicado, pero si la puedes ver, tocar, mover y ver qué ocurre si cambias un determinado valor, la noción se vuelve mucho más cercana”, apunta.

GeoGebra es uno de los programas más utilizados en el aula a todos los niveles. Aunque lleva en funcionamiento desde 2001, es en los últimos años, gracias al desarrollo de ordenadores, teléfonos móviles y tabletas, cuando GeoGebra ha ganado terreno, especialmente en los países de Iberoamérica. Lo emplean millones de personas en todo el mundo, cuenta con institutos propios, unas sedes que unen a la comunidad de usuarios (11 de ellos en España), y con “embajadores”, entre los que se encuentra Agustín Carrillo, también secretario general de la Federación Española de Sociedades de Profesores de Matemáticas (FESPM). GeoGebra se financia gracias a empresas de publicidad, como las de los libros de texto que aparecen en ella, pero para profesores y estudiantes es totalmente gratis.

También incorpora un aspecto más lúdico que pretende mostrar las matemáticas como parte del capital cultural, poco a poco, desde edades muy tempranas. “Hemos generado juegos matemáticos para niños de primaria en coordinación con sus profesores. Está siendo un éxito, muchos piden ‘jugar a las matemáticas otra vez’”, explica Hohenwarter. En este sentido, la startup española Smartick ha sabido encontrar su nicho. Este sistema virtual de aprendizaje ayuda a niños y jóvenes de cuatro a 14 años a mejorar su nivel de matemáticas a través de 15 minutos diarios de ejercicios. Está inspirado en el método japonés Kumon (que ofrece un aprendizaje autodidacta a los más jóvenes a partir de materiales y con la orientación de profesores), cuenta ya con 11 000 usuarios activos y, desde que comenzara en 2009, suma un total de 32 000. La clave de su éxito, según sus creadores Daniel González de Vega y Javier Arroyo, reside en la capacidad de adaptarse a las necesidades particulares, por lo que nadie realizará nunca la misma sesión de ejercicios. Esta herramienta está pensada sobre todo para ser utilizada en casa con ayuda de adultos.

Sin embargo, pese al gran abanico de opciones, el uso de las TIC en el aula no es generalizado. Muchos centros educativos aún carecen de las infraestructuras adecuadas y hay una parte del profesorado reticente a su uso, la mayoría, por falta de formación. “Si no se conocen o no se tiene confianza en ellas, es difícil que el profesorado las incorpore en su práctica diaria, hay que mostrarles buenas prácticas y ejemplos de lo que hacen otros colegas”, declara Agustín Carrillo. Además, es fundamental tener en cuenta que “se tiene que hacer un uso inteligente de la tecnología y que ha de ser entendida como una herramienta para la construcción del conocimiento matemático y no como un fin en sí”, aclara Cecilia R. Crespo.

Fuente: El Pais 








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